El otro día estuve en un clásico de Alicante, el bar Guillermo.
Aunque suelo pasarme con cierta frecuencia, no dejo de pensar siempre que esta igual a lo que era hace 20 años por lo menos que yo recuerde.
Salazones, atún, gambitas, bocatas de toda la vida...
En estos días que corren, ya se ha instaurado en nuestras vidas de manera casi natural la cocina innovación, las fusiones de todo tipo y, gracias en buena medida a los medios de comunicación, se ha popularizado la vanguardia gastronómica. Esto no es ni mucho menos malo de per se y nos brinda la oportunidad de conocer diferentes conceptos y tipos de comida con sus correspondientes niveles de precio. Hace que disfrutemos con la sorpresa de productos y combinaciones fuera de lo habitual en el día a día. Sin embargo, en no pocas ocasiones nos encontramos con platos sin alma alguna o directamente pretenciosos de cocineros alentados por una clientela que peca de esnobismo.
A veces nos obsesionamos con acudir al último local que han abierto por tener una ambientación diferente o una decoración “inspirada” en otros locales de capitales más grandes.
Soy el primero que le encanta descubrir sitios nuevos pero desde luego hay que seguir manteniendo estas barras que no pretenden estar de moda ni puñetera falta les hace.
El Guillermo ha servido millones de bocadillos, ensaladillas y pescaditos a los alicantinos desde el año 1956 haciendo que disfrutemos durante un rato informal. Su sencillez es bandera por allí.
Que sigan así y que me sigan poniendo muchas más cervecitas.
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| Fuente : anónimo Bar Restaurante Guillermo Calle Pintor Velázquez 21 03004 Alicante |

Que así sea Ilustrao...!! ;)
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